En La Clínica del Pueblo aprendí que, aún siendo VIH-positivo, yo podía seguir persiguiendo mis sueños. Mi nombre es Miguel Agüero. Soy un paciente y antiguo miembro de la junta de La Clínica del Pueblo. La Clínica hace milagros todos los días. Me salvaron la vida.
Cuando llegué por primera vez a los Estados Unidos sentí un miedo y una ansiedad inmensos. Yo era VIH-positivo, había dejado a toda mi familia detrás y estaba luchando para adaptarme a la vida en un país desconocido. En 1999, a los 34 años de edad, llegué para solicitar asilo político. Mis primeros meses fueron realmente duros. Me sentía solo y asustado, sufrí mucho.
Un día estaba caminando por la calle cuando vi un anuncio en un periódico latino. El anuncio mencionaba a un programa del VIH de La Clínica y decía que estaba abierto a cualquier persona, sin importar su condición migratoria, así que llamé. La Clínica en ese momento estaba en un edificio viejo. Se encontraba en la  primera y tercera planta con un centro de cuidado infantil en el medio. Hubo momentos en que no había aire acondicionado o calefacción. Cuando llovía, el agua goteaba dentro del edificio.

Sin embargo, Lo que me sorprendió sobre La Clínica fue el compromiso que tenia el personal a su trabajo. Ellos te hacen sentir bienvenido y como parte de una familia. Eso fue mucho más importante que un edificio espectacular. Una de las primeras cosas que me preguntaron fue si yo tenia un lugar en donde vivir y si tenía suficiente comida. Dentro de dos semanas ya estaba inscrito en un programa de asistencia para medicamentos contra el SIDA.

En La Clínica del Pueblo me sentí seguro. Me sentí protegido. La Clínica tiene magia. Cada vez que entro, mis preocupaciones se van. Ya no me siento ansioso. La Clínica del Pueblo entiende a los pacientes latinos. Toman en cuenta los factores culturales; el médico dura mas de cinco minutos contigo. Pasan tiempo contigo y te hacen un montón de preguntas. Ellos brindan un enfoque integral para responder a tus necesidades. El venir a La Clínica cambió mi vida, he recibido cuidado médico, apoyo emocional, y medicina. La Clínica me devolvió la esperanza y la dignidad.