Marcela *, una bebé de tres mese, sufría de una tos crónica muy grave y respiraba con  dificultad. Su joven madre, desesperada por conseguir ayuda, la llevo a la sala de emergencias. La bebé fue estabilizada en múltiples ocasiones y dada de alta sin ningún tipo de seguimiento. La tos horrible y las sibilancias siempre regresaban. Finalmente, la madre de Marcela encontró La Clínica del Pueblo. Los proveedores culturalmente competentes de La Clínica verdaderamente comprenden los problemas de pobreza y los temores a cuales muchos inmigrantes se enfrentan.

Nuestros proveedores se tomaron el tiempo para realmente llegar a conocer a la madre y aprender más acerca de su situación de vida. La joven, al principio, tenía vergüenza de hablar de su pobreza, pero con el tiempo, reveló la condiciones deplorables en las que ella estaba viviendo. En un intento por eliminar algunas plagas que amenazaban la seguridad de su bebé, ella rociaba pesticidas frecuentemente en su hogar. Nuestros proveedores rápidamente se dieron cuenta que los intentos por proteger a su bebé en realidad estaban enfermando a su hija. En poco tiempo, pudieron ayudar a la madre a hacer los cambios necesarios para drásticamente mejorar su salud y la salud de su bebé.